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Mostrando entradas de octubre, 2010

UN HOMBRE SOLO Y SU HIJO

Ernesto mira con interés a la muchacha que toma café sola a unas mesas de distancia.
― Papá, esto no me gusta. Se queja una pequeña voz junto a él.
Es pelirroja, trae puestos unos jeans desteñidos y una blusa blanca, sus anteojos la hacen más interesante.
― Papi, papi.
― Comete tu comida hijo. Responde Ernesto sin poner atención; tan solo mira a la pelirroja y piensa en como acercarse y platicar con ella; esta seguro que será una persona muy agradable.
La gente entra y sale del restaurante, oficinistas con traje que toman su almuerzo. Un hombre se sienta junto a la muchacha, se saludan con un beso.
Ernesto suspira, otra oportunidad perdida. Regresa la mirada a su plato, resignado.
Ve que su hijo ha dejado de comer y se dedica a jugar con sus muñecos sobre la mesa.
― Guarda tus juguetes Manuel, acábate tu comida hijo.
― No me gusta, papá.
― Si esta bien rico, a ver. ― Ernesto toma una cucharada de la sopa de letras del plato de su hijo. ― Si, esta bien rico, ahora tu.
El niño prueba la sopa con d…