Trascurrían los años ochenta y los aficionados a la Ciencia Ficción consumíamos principalmente los libros de Ficción Norteamericana, traducciones que llegaban principalmente desde España. La Ciencia Ficción Mexicana era desconocida para el público general. Algunas revistas como Contactos Extraterrestres publicaban cuentos de CFM, pero es hasta que la Revista Ciencia y Desarrollo del CONACYT empieza a publicar ficciones que se tiene una verdadera difusión. Posteriormente llegaría el premio Puebla de ciencia ficción auspiciado por el mismo CONACYT y el reconocimiento a los autores que en aquel entonces cultivaban el género. El auge de aquel entonces permitió que se organizaran convenciones nacionales y toda una pléyade de revistas y fanzines vieran la luz. ¿Qué ocurrió después? Es difícil de saber, apenas iniciaba mi camino en las letras y tengo solo una versión de los hechos que puede ser errada. ...
Han pasado varios meses desde que no tomaba en sus manos el llavero, un juego con la llave de la puerta y la del zaguán, una más para el candado de la cochera, una pequeña navaja suiza y la llave del automóvil. En realidad, buscaba el rollo de cinta para aislar dentro de ese bote de hojalata arriba del locker, en su lugar encuentra las llaves y su pensamiento de inmediato se dirige al automóvil. “Un automóvil parado debe encenderse de vez en cuando para evitar que el motor se pegue”. Piensa mientras sus pasos se dirigen a la cochera. Una capa de polvo se ha acumulado sobre el vehículo. Abre la puerta y se sienta frente al volante sintiéndose acogido por el sillón, dentro del coche todo sigue como la última vez que estuvo allí, incluso una botella de agua a la mitad, un montón de recibos de casetas de cobro en el portaobjetos del tablero, el CD de rock en tu idioma insertado en el estéreo. Enciende la máquina y contrario a su expectativa arranca con docilidad y prestancia. “Estás...