
Leer, imaginar, escribir, ser leído; un ciclo que se repite generación con generación. Las primeras lecturas son primordiales, no es necesario ser rigoristas con ellas: casi cualquier publicación es valida; las tiras cómicas de los domingos fueron mi delicia aún antes de saber leer, por ello debo agradecer a mi padre, pues siempre, aun en las crisis económicas y familiares mas profundas, hubo algún diario en la casa todos los días. La carrera de lector produce muchas satisfacciones personales y muy poco reconocimiento, sobre todo cuando la mezcla de letras que uno devora en la infancia y adolescencia es una mezcla heterodoxa de revistas, comics, libros de aventura y casi cualquier cosa que cayera en mis manos.
Cuando uno escucha a los grandes escritores hablar del texto trascendental que cambio su forma de pensar normalmente es uno de titulo rimbombante imposible de encontrar; Pero la verdad detrás de esto es que realmente cada lector tiene en gran estima algún libro, el cual se convierte en un punto de inflexión.
Quizá el termino: “punto de inflexión” para algunos resulte extraño, proviene de la estadística y significa un cambio en el crecimiento o disminución del valor estudiado, geométricamente es una curva en una grafica. Esto tiene que ver con el titulo de este blog, pero después lo explicare.
El libro que ocupa ese nicho en mi apreciación personal es: “Lo mejor de fantasy and science fiction” de editorial Roca, colección Súper Ficción No.4 (1976)
Como el titulo lo dice, es una antología de los mejores relatos publicados en The Magazine of Fantasy and Science Fiction, cada uno de ellos fue una revelación para el joven lector que era yo en esa época, pues lo que hasta ese momento creía que la ciencia ficción consistía únicamente en naves lanzando cilindros de luz y explotando en el vacio del espacio mientras zumbaban y rugían en maniobras propias de aeroplanos de la segunda guerra mundial (un momento, todavía me gustan las navecitas, pero ese no es el punto)
Los cuentos de este libro son:
CUANDO HAY INTERES, CUANDO HAY AMOR de Theodore Sturgeon.
EL ABISMO DE CHICAGO de Ray Bradbury.
LA LLAVE de Isaac Asimov.
NAVE DE SOMBRAS de Fritz Leiber.
LA REINA DEL AIRE Y LA OSCURIDAD de Paul Anderson.
SIGLO EN PLENO VERANO de James Blish.
He releído el libro varias veces; aun con la pasta gastada y las hojas amarillentas sigo disfrutándolo; de los seis relatos tengo especial predilección por los de Sturgeon y Anderson, desde entonces y hasta el día de hoy son mis autores favoritos.
Sobra decir que este libro llego a mis manos por mera casualidad y que nunca lo solté, pues paso a formar parte de mi biblioteca. Ese fue el inicio de mi época dorada como lector, pues por un lado encontré el genero que me apasionaba y por otro mi mesada me permitía comprar algún nuevo libro cada mes ($14,600 viejos pesos cada uno, en pesos actuales $14.60)
Todas estas lecturas borboteaban en mi cabeza con una mezcla de imágenes, emociones y conceptos audaces. Fue entonces que mi vida tomo otra curva: En la pizarra de eventos del Colegio de Ciencias y Humanidades donde estudiaba apareció la convocatoria a un concurso de cuento de ciencia ficción.
¿Escribir? Eso es fácil, ― pensé ― más aún cuando he leído tanta Ciencia Ficción. Me fui a la biblioteca, al rincón mas tranquilo, tome mi pluma y mi cuaderno, dispuesto a escribir un cuento ganador. Al levantarme media hora después, sin nada escrito y con gran confusión, me percate que eso de escribir no es para nada fácil.
Por supuesto escribí un cuento y lo mande al concurso, pensando que ganaría, por supuesto fue grande mi decepción al ver que no figure entre los ganadores. En perspectiva me es difícil encontrarle meritos a lo que escribí en aquella ocasión; pero ciertamente fue la primera vez que experimente ese extraño placer que provoca el escribir y sentirse orgulloso de lo que creaste. No es poca cosa lo que descubrí en aquel entonces y he seguido experimentando, mas allá de elevar la autoestima, la escritura debe estimular regiones del cerebro que normalmente no utilizamos y por consiguiente deja una sensación placentera durante varios días.
Creo que si hubiera resultado ganador, o tan siquiera con una mención en dicho concurso, mi vida hubiera sido muy diferente, porque hubiera aceptado a la literatura como mi verdadera vocación y no habría estado dando tumbos por los siguientes años. Pero equivocarse es un hecho de la vida y debemos aceptar las consecuencias de nuestras decisiones, sean buenas o malas.
Hubo otros intentos de cuentos a lo largo del tiempo, fui aprendiendo en forma autodidacta hasta que escribí lo que considero mi primer cuento verdadero: “Al final de los tiempos”, una historia sencilla y nada original, pues se trata del día del juicio final y como lo vive un trabajador que tiene que regresar a su casa. Justamente el personaje fue lo que convirtió esta historia en algo que nunca antes había hecho, aquí permítanme una breve explicación.
Muchos de los que nos sentimos atraídos por la ciencia ficción estamos acostumbrados a que los protagonistas sean científicos o aventureros con grandes conocimientos de las disciplinas más exóticas. Cuando algunos intentamos crear nuestras primeras historias tomamos esos elementos y queremos darle forma a nuestros cuentos metiendo forzadamente a tales personajes. El gran descubrimiento que realice consistió en que podía trabajar con un personaje urbano en un ambiente urbano, creando una historia que en gran medida es la vida cotidiana de cualquiera y que los detalles fantásticos no tienen que ser preponderantes en toda la narración.
Desde que intente escribir por primera vez (1987) hasta que logre mi primer cuento (1991) trascurrieron aproximadamente cuatro años, un tiempo largo para aprender algo tan básico, y muy corto si se considera que lo descubrí sin ayuda de nadie mas. En consecuencia eso me lleva al primer taller literario en el que participe, pero eso será en otra ocasión.
Bienvenido a “Nacido en la Curva” un blog de Luis Flores.
Aquí divagare acerca de libros, autores y escritura, quizá salga algo más de vez en cuando; además posteare algunos cuentos.
Empezamos.
Cuando uno escucha a los grandes escritores hablar del texto trascendental que cambio su forma de pensar normalmente es uno de titulo rimbombante imposible de encontrar; Pero la verdad detrás de esto es que realmente cada lector tiene en gran estima algún libro, el cual se convierte en un punto de inflexión.
Quizá el termino: “punto de inflexión” para algunos resulte extraño, proviene de la estadística y significa un cambio en el crecimiento o disminución del valor estudiado, geométricamente es una curva en una grafica. Esto tiene que ver con el titulo de este blog, pero después lo explicare.
El libro que ocupa ese nicho en mi apreciación personal es: “Lo mejor de fantasy and science fiction” de editorial Roca, colección Súper Ficción No.4 (1976)
Como el titulo lo dice, es una antología de los mejores relatos publicados en The Magazine of Fantasy and Science Fiction, cada uno de ellos fue una revelación para el joven lector que era yo en esa época, pues lo que hasta ese momento creía que la ciencia ficción consistía únicamente en naves lanzando cilindros de luz y explotando en el vacio del espacio mientras zumbaban y rugían en maniobras propias de aeroplanos de la segunda guerra mundial (un momento, todavía me gustan las navecitas, pero ese no es el punto)
Los cuentos de este libro son:
CUANDO HAY INTERES, CUANDO HAY AMOR de Theodore Sturgeon.
EL ABISMO DE CHICAGO de Ray Bradbury.
LA LLAVE de Isaac Asimov.
NAVE DE SOMBRAS de Fritz Leiber.
LA REINA DEL AIRE Y LA OSCURIDAD de Paul Anderson.
SIGLO EN PLENO VERANO de James Blish.
He releído el libro varias veces; aun con la pasta gastada y las hojas amarillentas sigo disfrutándolo; de los seis relatos tengo especial predilección por los de Sturgeon y Anderson, desde entonces y hasta el día de hoy son mis autores favoritos.
Sobra decir que este libro llego a mis manos por mera casualidad y que nunca lo solté, pues paso a formar parte de mi biblioteca. Ese fue el inicio de mi época dorada como lector, pues por un lado encontré el genero que me apasionaba y por otro mi mesada me permitía comprar algún nuevo libro cada mes ($14,600 viejos pesos cada uno, en pesos actuales $14.60)
Todas estas lecturas borboteaban en mi cabeza con una mezcla de imágenes, emociones y conceptos audaces. Fue entonces que mi vida tomo otra curva: En la pizarra de eventos del Colegio de Ciencias y Humanidades donde estudiaba apareció la convocatoria a un concurso de cuento de ciencia ficción.
¿Escribir? Eso es fácil, ― pensé ― más aún cuando he leído tanta Ciencia Ficción. Me fui a la biblioteca, al rincón mas tranquilo, tome mi pluma y mi cuaderno, dispuesto a escribir un cuento ganador. Al levantarme media hora después, sin nada escrito y con gran confusión, me percate que eso de escribir no es para nada fácil.
Por supuesto escribí un cuento y lo mande al concurso, pensando que ganaría, por supuesto fue grande mi decepción al ver que no figure entre los ganadores. En perspectiva me es difícil encontrarle meritos a lo que escribí en aquella ocasión; pero ciertamente fue la primera vez que experimente ese extraño placer que provoca el escribir y sentirse orgulloso de lo que creaste. No es poca cosa lo que descubrí en aquel entonces y he seguido experimentando, mas allá de elevar la autoestima, la escritura debe estimular regiones del cerebro que normalmente no utilizamos y por consiguiente deja una sensación placentera durante varios días.
Creo que si hubiera resultado ganador, o tan siquiera con una mención en dicho concurso, mi vida hubiera sido muy diferente, porque hubiera aceptado a la literatura como mi verdadera vocación y no habría estado dando tumbos por los siguientes años. Pero equivocarse es un hecho de la vida y debemos aceptar las consecuencias de nuestras decisiones, sean buenas o malas.
Hubo otros intentos de cuentos a lo largo del tiempo, fui aprendiendo en forma autodidacta hasta que escribí lo que considero mi primer cuento verdadero: “Al final de los tiempos”, una historia sencilla y nada original, pues se trata del día del juicio final y como lo vive un trabajador que tiene que regresar a su casa. Justamente el personaje fue lo que convirtió esta historia en algo que nunca antes había hecho, aquí permítanme una breve explicación.
Muchos de los que nos sentimos atraídos por la ciencia ficción estamos acostumbrados a que los protagonistas sean científicos o aventureros con grandes conocimientos de las disciplinas más exóticas. Cuando algunos intentamos crear nuestras primeras historias tomamos esos elementos y queremos darle forma a nuestros cuentos metiendo forzadamente a tales personajes. El gran descubrimiento que realice consistió en que podía trabajar con un personaje urbano en un ambiente urbano, creando una historia que en gran medida es la vida cotidiana de cualquiera y que los detalles fantásticos no tienen que ser preponderantes en toda la narración.
Desde que intente escribir por primera vez (1987) hasta que logre mi primer cuento (1991) trascurrieron aproximadamente cuatro años, un tiempo largo para aprender algo tan básico, y muy corto si se considera que lo descubrí sin ayuda de nadie mas. En consecuencia eso me lleva al primer taller literario en el que participe, pero eso será en otra ocasión.
Bienvenido a “Nacido en la Curva” un blog de Luis Flores.
Aquí divagare acerca de libros, autores y escritura, quizá salga algo más de vez en cuando; además posteare algunos cuentos.
Empezamos.
Comentarios
Seguramente será un sitio interesante, estaré leyéndolo.
Un abrazo.
Era renuente a unirme a la moda de los blogs, pero despues de mucho pensarlo decidi que lo mejor era entrar. espero que siempre tenga algo interesante que compartir