Una pila de cartas sin abrir acumuladas por varias semanas se ha formado en un rincón de la sala, sobre una mesita entre el librero y el televisor. Eloisa llega de trabajar y ve la columna de papeles perfectamente alineada como todos los días y se pregunta una vez más porqué se siguen imprimiendo en papel. Toma las cartas y se las lleva a la cocina para abrirlas. En el desayunador esta sentado Félix; su pareja, conectado a su terminal portátil.
Eloisa le saluda con el habitual “Hola cariño, ¿cómo te fue?” le besa y se pone a preparar la cena, ignorando a Félix, quien permanece sentado frente a su terminal en estado de trance. Aunque físicamente se encuentra sentado en la cocina en realidad Félix esta ausente, trabajando conectado a la red de información, analizando datos por mediode sus propios procesadores: Félix es un androide. Para Eloisa no hay diferencia entre Félix y cualquier otro hombre pues el grado de replicación del cuerpo humano hace tiempo que alcanzo la micro-precisión: es decir que solo bajo microscopio se puede distinguir el organismo natural del artificial.
Dos platos de sopa instantánea prepara Eloisa y descongela dos porciones de lomo almendrado. Destapa una botella de jugo de uvas, se sirve un vaso y se sienta a un lado de Félix para abrir la correspondencia. Tiene cinco minutos antes de que su pareja se desconecte y puedan cenar los dos juntos.
De entre la cantidad de propaganda y publicidad algunas cartas merecen ser separadas: algunos recibos y facturas, solicitudesde pago y avisos. Uno de ellos llama la atención de Eloisa; lo pone por encimade todos los demás. Las siete de la noche en punto marca el reloj: Félix parpadea y empieza a desperezarse moviendo la cabeza y los hombros.
― Hola mi amor, ya llegue. ― Dice sonriéndole a Eloisa. Ella coloca los platos sobre la mesa y rehidrata una ensalada mientras Félix se levanta, camina unos momentos por la sala y se lava las manos para cenar.
Al final de la comida ella saca la carta y sela muestra a su pareja.
― Mira esto; nos van a empezar a cobrar por el almacenamiento de tu memoria.
Félix de un vistazo lee todo el aviso y lo aparta de su vista. Eloisa es conciente que ha comprendido hasta la última frase de la carta, pero aún así se lo recalca.
― Se excedió el espacio de memoria que es gratuito; por eso van a empezar a cobrárnoslo.
Félix da un sorbo a su vaso de jugo de uva; tomo una decisión en apenas un microsegundo, pero sabe que debe dilatar en decirla para no apabullar a su interlocutor.
― No te preocupes, trabajare dos horas extra a la semana para pagar la cuenta.
― Espera, ¿por qué mejor no liberas algo de memoria? Así no tendríamos que pagar.
― Puedo trabajar en la madrugada, mientras duermes, no lo notarias.
― Cariño, no veo el caso que hagas eso, siendo tan fácil deshacerse de algunos archivos.
―No es tan fácil. ― Replica Félix, quien baja la vista a su vaso medio vació.
Es un hecho comprobado que la capacidad de sufrimiento es uno de los factores que acercan la psique androide con lahumana. Puede darse cuenta Eloisa del sufrimiento de Félix al considerar borrar parte de su memoria.
― ¿Por qué no nos tomamos el sábado para revisar archivos? Así veremos los que no son indispensables.
― Hasta ahora no hemos hablado al respecto: Quiero conservar mi memoria intacta porque es parte de mi.
― Mi amor, estoy de acuerdo en eso, pero no tienes que cargar con todos tus recuerdos toda la vida, puedes olvidar lo que no tiene importancia.
― Dime tu, ¿Puedes distinguir de tus propios recuerdos los que son importantes y los que no?
― Pues creo que si, hay muchas cosas que he olvidado, no puedo acordarme de todo lo que he hecho desde que era niña.
― Pero al menos sabes que lo has olvidado, ¿Verdad? Cuando se borra mi memoria, esta ya no se puede recuperar, es como si nunca hubiera existido, ¿Lo entiendes?
― Si, creo que si, pero aún así debe haber cosas que quisieras olvidar.
― Seguro, pero ¿Quien puede decir si aún esos recuerdos desagradables no me son indispensables? ¿Quién puede decir si al borrar esos recuerdos no cambiare para siempre?
Eloisa no responde, solo mira a la ventana sumida en reflexiones, Félix prosigue.
― La única diferencia entre nosotros radica en que para seguir siendo quien soy, debo pagar por ello, y no me quejo: trabajare dos horas extra a la semana.
Ella endurece el rostro y se le crispan los nervios, ofendida responde:
― No se trata del dinero Félix; se trata de ser adulto y responsable, no puedes andar por la vida gastando el dinero en algoque tal vez nunca vayas a ocupar; no se trata de que si lo puedes pagar o no trabajando horas extra. Tienes que deshacerte de lo que te estorba, de la misma forma que hay que barrer la casa; y si es necesario que te de una orden directa, lo haré.
Como cualquier hombre, Félix mira a su mujer desconcertado; por fin accede derrotado.
― Esta bien, revisare los archivos y borrare los que no sirvan.
A las tres de la madrugada Félix despierta con calculada precisión. A su lado Eloisa duerme profundamente. Abre el cajón de su buró, enciende la terminal portátil que guarda allí y se prepara para conectarse.

En cierta forma Félix se siente orgulloso del proceso racional que le permitirá salirse con la suya y extrañamente laperspectiva de ser descubierto vuelve el asunto inesperadamente emocionante.
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