La máquina procesadora
de alimento escupió por la boquilla una pasta blanca dentro del plato. Aron
introduce un dedo en la masa y se la lleva a la boca: puré de papa.
Se sienta a la mesa,
abre la panera donde hay dos pedazos, mastica la punta de uno para comprobar su
frescura. Come con insatisfacción, al final pone el plato en el lavatrastos.
Se presenta en el
puente; se cuadra y recita el saludo oficial.
― Reportándome, listo
para el servicio.
La capitana Gilda Moreau voltea a verlo alzando la ceja y
responde:
― Descanse teniente.
Aron se sienta frente a
la consola de mando y empieza la revisión rutinaria de los sistemas.
― Todos los sistemas
funcionando.― Dice aron en tono solemne.
― ¿Alguna novedad que
reportar? ― Pregunta Gilda con cierto
fastidio; se restriega los
ojos, no ha dormido en
toda la noche.
― El procesador de alimentos
está fallando, solo sirve puré de papa; lo revisare en la tarde, señora.
Gilda lanza un profundo
suspiro.
― Mientras este en
reparación desempaca raciones de la alacena.
― Entendido señora.
― Me voy a mi camarote,
pero antes veamos a nuestro pasajero.
En la pantalla frontal
aparece el camarote: en medio de la habitación, inmóvil está el Ird, un ser que
semeja una lechuza del tamaño de un hombre. Cubierto con pelaje blanco, su boca
de carnívoro esta elegantemente oculta bajo un pico corneo igualmente blanco,
sin nariz u oídos visibles, sus pequeños ojos negros están ubicados en el
rostro más abajo y separados que en un ser humano. Toda la amplia frente es
ocupada por una placa de forma oval oscura, semejante a la caoba pulida. Su
cabeza esta rematada con dos crestas a cada lado, lo que le da un aspecto
triangular al rostro.
Después de medio minuto
aron desconecta la pantalla.
― Aun me perturba verlo, señora. Dice Aron; se
da cuenta que por reflejo ha estado frotando su herida en el hombro izquierdo;
baja el brazo y recobra la compostura.
― No te preocupes, no
puede atravesar la pantalla. Responde Gilda con sorna; dicho esto sale del
puente.
Aron está acostumbrado
al tedio de una cabina solitaria, sin embargo las horas trascurren con
inusitada lentitud. Solo dos tripulantes han sido asignados a la nave
exploradora Ballesta de la tercera flota humana; su misión es trasladar hasta la tierra tecnología y a un miembro de
la raza Irda, recién descubierta, con quienes hubo un repentino y fugaz
conflicto.
Viajando por el
hiperespacio con piloto automático la única labor en el puente es la periódica
revisión de sistemas, rara vez surge un problema que requiera atención.
Impulsado por el aburrimiento
reproduce el video del ataque de los Irda a la fragata Lumina. La grabación abre con la imagen de la
pantalla del crucero Orinoco: Se ven las naves de asalto adosadas al casco de
la Lumina; en el audio se escucha a los tripulantes luchando por mantener el
control de la nave. Cazas aparecen y atacan a la Orinoco, Los disparos hacen blanco y en la pantalla se
ven los proyectiles que responden al ataque. La voz del capitán de la Lumina
advierte que detonara los motores. En un caos de imágenes se ve como la Orinoco
retrocede; los cazas la persiguen y la Lumina se reduce a un punto entre las
estrellas, después destella con una cegadora luz blanca.
― Uno no se cansa de volverlo a ver
¿verdad? Dice Gilda; Aron se sobresalta
al percatarse que esta parada atrás de su asiento.
― Tenía amigos en la
Lumina, señora. Replica Aron apagando el
video
― Nosotros llegamos una
semana después, no presencie ninguna batalla.
― No se lo deseo a
nadie, señora; un proyectil pego en el compartimiento de al lado. Las esquirlas
atravesaron la mampara y perdimos presión.
A la mente de aron
acuden recuerdos angustiosos: La oscuridad, un cuarto lleno de humo, las luces
de emergencia; correr hacia la escotilla cuando esta se empieza a cerrar.
―¿Saliste herido?
Aron señala su hombro.
Aron señala su hombro.
― Ve a estirar las
piernas. Le dice Gilda sentandose frente a los controles. Antes de retirarse Aron
pregunta.
― ¿Qué fue lo que salió
tan mal con ellos? Se decía que no eran tan distintos a nosotros, que se podía
confiar en ellos.
―Es su naturaleza, son cazadores, no los
conocemos lo suficiente todavía.
Gilda conecta la
pantalla con la imagen del Ird, sentado en el piso, mirando su garra de cuatro
dedos.
― ¿Vez la placa de su
frente? Es algún tipo de órgano sensorial, con el se comunican entre si, con un
tipo de telepatía. Para contactarlos se utilizaron los traductores universales,
que también funcionan con telepatía. Se teme que por ese medio ejerzan algún tipo
de control mental. Por eso solo somos dos en la nave, somos pocos blancos para
que intente controlarnos y entre ambos podemos detectar cualquier
comportamiento extraño.
Nuevamente frente al
tablero de control Gilda retoma el problema que le ha inquietado. En la
pantalla aparece el rendimiento de los motores, el cual debe ser constante a la
velocidad de crucero a la que viajan. Cuando el sensor principal dejo de
funcionar empezó a trabajar el segundo sensor dio una lectura mayor, a los
pocos segundos la lectura bajo al valor normal. Después de intentar reparar el
sensor principal Gilda conecto el segundo sensor, la lectura se elevó y regreso
a normal. Varias veces repitió la operación y el resultado fue el mismo.
Intenta con un tercer sensor: la primera lectura indica 140% de potencia en los motores; la
segunda lectura indica un normal 80%
Las posibilidades de una falla en dos sensores independientes
es muy baja, entonces la falla esta en otro sitio.
En ese momento Aron
entra al puente; esta tan alterado que olvida el saludo ritual.
― Señora, el depósito
de alimento esta vacío.
Juntos revisan los
tanques de proteína sintética que alimentan el procesador de alimento: todos
están vacíos. La única explicación es que la válvula de exterior se abrió y el
contenido fue expulsado al espacio.
― Aún tenemos las
raciones de la alacena. Trata Aron de encontrarle el lado positivo a la
situación.
― Algo muy extraño está
sucediendo ― replica Gilda mientras revisa la computadora ― aquí indica que los
tanques están llenos. Esto puede ser muy grave. Quiero que desconectes
manualmente las válvulas del aire y del agua, también las compuertas al
exterior. Después haz una revisión de los niveles de los tanques.
La cerveza amarga se
calienta sobre la mesa, de vez en cuando Gilda se acuerda de darle un sorbo y
vuelve a sumergirse en su pensamiento. Aron llega al comedor.
― Siéntate. Le indica
Gilda; toma otra botella y se la pasa; Aron toma agradecido un par de tragos
antes de reportar:
― Las válvulas y
compuertas están aseguradas. Los niveles de aire y agua son los normales.
― La situación es la
siguiente. ― Gilda da otro trago a la cerveza antes de
proseguir.
― La computadora de la
nave no responde a nuestras órdenes. La nave ha estado funcionando de forma
automática haciéndonos creer que nos dirigimos a la tierra. De mi equipaje
saque esta agenda, su cronometro esta entrelazado cuánticamente con el reloj
del observatorio de ginebra; esta cinco días adelantado al cronometro de la
nave.
― Deberíamos estar
llegando a la tierra entonces. Señala Aron.
― Si viajáramos a la
velocidad que indica la computadora; pero los motores han estado funcionando a
sobre potencia. Los sensores así lo indican cuando se encienden pero de
inmediato la computadora cambia las lecturas. Estamos más lejos que la tierra
de nuestro punto de partida.
― ¿El Ird hizo esto?
¿Nos quieren emboscar?
― Él no lo ha hecho, su
tecnología no es compatible con la nuestra; pero sin duda él es el motivo;
Alguien no quiere que lo llevemos a la tierra.
― ¿Qué vamos a hacer?
― Tenemos que recuperar
el control de la nave. Ya intente apagar la computadora, pero no me lo permite.
― Si apagamos la
computadora los motores seguirán funcionando hasta que se agote la energía
¿verdad?
― Así es, sin
alimentación los motores bajaron su rendimiento diez por ciento cada minuto, al
ritmo que viajamos tendríamos entre diez y quince minutos antes de que el campo
de hiperimpulso colapse y reingresemos al espacio normal, sin navegación ni
alerta de proximidad, lo más probable es que caigamos en espacio vacío.
Una idea acaba de
ocurrírsele a Aron.
― Entre el equipo de
emergencia hay un paquete de respaldo para la computadora, si podemos borrar la
memoria podría reiniciarla en siete u ocho minutos.
―En la oscuridad y sin
gravedad. Señala Gilda.
― Puedo hacerlo señora. La única cuestión es
cómo borrar la memoria de la computadora.
Gilda da otro trago y
hecha la cabeza sobre el respaldo de la silla.
― Hay una manera, muy
peligrosa. En las bodegas traemos parte del arsenal Irda. Una de las armas
inhabilitaba todos los sistemas de nuestras naves. Tendríamos que dispararla
dentro del Ballesta; pero hay otro problema, no sabemos cuál es ni cómo hacerla
funcionar.
Aron se estremece
cuando dice:
― El Ird lo sabe.
Ajeno a lo que sucede a
su rededor el Ird descansa, colgado de cabeza en la litera del camarote.
Percibe la actividad eléctrica del servomotor que abre la escotilla. Allí están
los humanos, enfundados en trajes herméticos.
Gira su cabeza a posición de alerta, lentamente el resto del cuerpo va
girando sosteniéndose en los barandales de la litera y de las paredes hasta
quedar de pie frente a sus captores.
― Saludos, mi nombre es
Gilda Moreau, soy la capitana de la nave Ballesta ¿Cuál es su nombre?
El ird recibió
claramente la transmisión telepática que provino del traductor; Responde:
―Mi utilidad era
piloto, anteriormente fui reserva genética; en este momento mi utilidad es ser
prisionero.
― ¿Qué es ser reserva genética?
― Mi pelaje y mi
carácter están fuera de la norma, una anormalidad potencialmente provechosa
para la Irda, por eso se me permitió vivir.
―Entre los humanos
llamamos a tus características como Albino, ¿Te molesta si me dirijo a ti de
esa manera?
― No me molesta.
― Dime Albino, ¿Estas
molesto por ser prisionero?
― Esa es mi utilidad
ahora, aún no recibo suficientes instrucciones para saber si realizo bien o mal
mi labor.
―Has realizado una
buena labor. Necesito que hagas algo más: dame indicaciones de como utilizar el
arma que apaga las naves.
―Mi labor no es
explicar el funcionamiento de las armas.
―Albino, voy a
explicarte la situación en la que nos encontramos, te darás cuenta que tu ayuda
es tanto para ti como para nosotros.
Gilda insistió en
utilizar solo ella el traductor; Aron permanece a su lado, solo escucha su voz.
Tomaron todas las precauciones: se inocularon nanobots para prevenir contagios,
usan los trajes espaciales y cada quien tiene un arma oculta.
Aron procura estar tranquilo,
pero recuerda las imágenes del ataque; el hombro le empieza a doler. Se da
cuenta que el Ird lo está viendo.
―Hemos llegado a un
acuerdo.― Le dice Gilda sacándolo de sus pensamientos. Ella ha apretado un
botón en su pulsera para desconectar el traductor.
― Esta dispuesto a
ayudarnos, pero él insiste en accionar el arma. Dice que puede perforar el
casco, entonces tendremos que proporcionarle un traje espacial.
― He visto varios entre
la carga. ― Reflexiona Aron. ― Hay una bodega vacía, allí puede disparar.
―Has los preparativos,
le voy a decir…
Una ráfaga blanca se
interpone entre los dos. Aron cae al suelo y se siente inmovilizado por tres garras,
una cuarta lo sostiene del cuello, ha rasgado el traje y amenaza con atravesar
su tráquea.
Gilda desenfunda su
pistola, pero detiene su impulso inmediato a disparar. Enciende el traductor.
― ¡Detente! ¡Apártate
de él!
― ¿Cuál es tu utilidad
pequeña criatura? ―Escucha decir al Ird.
Un disparo de
advertencia hace voltear a Albino.
―Aléjate de él en este
momento, o te mato.
―Este inferior me ha
retado; quiere que muera y ahora está seguro de morir, es un acuerdo, debo
proporcionarle muerte.
―Te equivocas, él no te
ha retado; ni siquiera sabe que lo puedes oir. ¡Regresa al camarote ahora
mismo!
Albino se levanta,
camina sin apartar la vista de Aron.
Gilda se acerca sin dejar de apuntar a Albino.
―Aron ¿Estas bien?
Se sienta y levanta la
pantalla de su casco. Tose y con una seña de la mano dice que esta bien. Gilda se levanta; cierra la escotilla del
camarote.

Gilda regresa al puente
y toma asiento a su lado.
―Albino ¿Estás listo?
―Estoy listo para
actuar.
―Aron ¿Estás listo?
―Sí, señora.
―Albino: Dispara.
Un zumbido atraviesa la
nave desde la bodega hasta el puente. Las luces se apagan y se escucha un
intenso rasgar de metales mientras la nave empieza a sacudirse.
Aron enciende un tubo
luminoso que adhiere al tablero. Espera medio minuto a que se disperse el
efecto del arma. Conecta el paquete a la consola y empieza a trabajar.
Gilda espera, con el
cronometro en mano, atenta a través de una claraboya al destello del campo
impulsor que rodea la nave. Los minutos pasan y el patrón de fractales
luminosos empieza a descomponerse, en poco tiempo penetraran el espacio normal
y el exterior será completamente negro si tienen suerte. De otra forma un
destello será lo último que verán.
Aron trabaja hábilmente
sin poner atención al sonido oscilatorio que poco a poco invade la cabina.
―Listo, reinicie la
computadora, está haciendo un auto diagnóstico. Restauración de energía en
tres, dos uno.
El tablero se enciende;
rápidamente Gilda apaga el piloto automático: la nave responde.
Enciende los motores a
un veinte por ciento de potencia; verifica que la alarma de cercanía indique
verde, entonces anula el campo impulsor; al instante entran al espacio vacío,
rodeados de lejanas estrellas.
Gilda lanza un suspiro;
Aron levanta la pantalla de su casco para secar el sudor de su frente.
―Los sistemas no se han
restaurado totalmente: no tenemos navegación ni comunicaciones.
―Quizá lo mejor sea no
comunicarnos todavía. Albino ¿Estás ahí?
― He sobrevivido; perdí el arma cuando el piso
se desprendió, sigo amarrado a la pared. Si revivieron la nave entonces
necesitare que me ayuden a entrar.
― Aguarda un momento,
pronto iremos por ti.
Aron, quien ha
permanecido silencioso después del ataque de albino, dice:
―Podríamos dejarlo
afuera; la correa se habría roto y nada pudimos hacer por él.
Gilda se asegura que el
Ird no pueda escucharlo.
―Teniente, le recuerdo
que se refiere a una propiedad del gobierno de la tierra y la humanidad que
representa; si vuelve a decir o intentar algo semejante considere su
destitución y encarcelamiento ¿Ha entendido?
―Sí, mi capitán.
―Ahora alístese a
llevarlo sano y salvo a su camarote.
Aron se levanta
rígidamente, hace un saludo y sale del puente.
Gilda se imaginaba que
surgiría este problema. Aunque también desconfía del Ird, aún están perdidos,
sin saber a lo que se enfrentaran, están en deuda con Albino y ¿Quién sabe? Tal
vez vayan a necesitar su ayuda más adelante.
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