Suena el
teléfono: una voz dice; Estimado señor Sigfrido Piñol ha sido seleccionado por
nuestro banco para recibir la exclusiva,
practica y prestigiosa Tarjeta Platino, la cual cuenta con innumerables
ventajas; aceptación en todos los establecimientos, asistencia en sus viajes
por el mundo, acceso a las más codiciadas ofertas, entre muchos otros
beneficios. Si usted acepta, la recibirá a vuelta de correo en la puerta de su
casa.
Al cabo de una semana toca a la
puerta un mensajero; pide identificación, firma y fecha para dejar un
sobre. Ansioso Sigfrido lo abre: salen folletos de ofertas y
catálogos, un contrato, que apenas ve lo aparta como algo inútil y al final
aparece la tarjeta; ve su propio rostro
reflejado entre los números y el logotipo del banco, y como con un ligero movimiento cambian de
color los hologramas de seguridad; la firma
y la guarda dentro de su cartera. Durante el resto del día sacara su
cartera una y otra vez únicamente para verla; esperando el momento de
utilizarla.
Con ella paga un regalo para su
esposa, los zapatos de la nena, la cena con los suegros, la cuenta en el súper
mercado, un préstamo para Tía Ágata, las entradas al cine, la feria y el circo;
los útiles escolares, el disfraz de abejita para el festival de la nena, la
cuenta del dentista, las refacciones del coche, algunas camisas y pantalones,
la cuenta del teléfono, las comidas fuera de casa...
Nuevamente suena el teléfono: Estimado cliente, le recordamos efectuar al
menos el pago mínimo de su tarjeta platino para seguir disfrutando los
beneficios que le ofrece la tarjeta más prestigiosa.
Compra a plazos una televisión, un
microondas. Paga la fiesta de la nena, la cuenta del teléfono, el gas...
La voz al teléfono: Le suplicamos
efectuar su pago lo antes posibles para evitarse cargos innecesarios.
El súper, una salida a comer...
Le informamos que se encuentra
atrasado con sus pagos ― dice la voz fríamente. ―
efectué su pago inmediatamente para evitar problemas.
La tarjeta sale de la cartera y es guardada
dentro de un cajón.
Recado en la grabadora: ― Hablamos del despacho
de cobranzas, con el señor Sigfrido Piñol, con referencia a su tarjeta platino
con terminación 131313, le solicitamos el pago inmediato del total de su saldo
que asciende a sesenta y siete mil cuatrocientos veintiocho
pesos a mas tardar el día de mañana a las tres de la tarde, de lo contrario su
cuenta se llevara al departamento jurídico.
A las nueve de la mañana: Pague su
deuda, el banco le ofrece facilidades, evite inconvenientes, como un embargo.
A las siete de la mañana: Pague su
deuda, evite el embargo.
A las cinco de la mañana: Pague, lo
vamos a embargar.
A las tres de la mañana: Pague..
A la una de la mañana: Pague
A las doce de la noche: Pague...
En otro mensaje: ― Ya sabemos que se esta escondiendo de nosotros, pague de inmediato o
vamos a embargarle.
Otro mensaje: ―
Ya estuvo suave de que nos este viendo la cara, si no paga ahora mismo
nos llevamos su coche, sus muebles y su casa. Primero allí están, trague y
trague, y a la hora de pagar se hacen los pendejos, escondiéndose y no
contestando las llamadas, pero a ver como chillan cuando les quitemos sus
cosas, vamos a ver entonces quien ríe.
Se cancela el número telefónico.
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Añadir leyenda |
Meses adelante, en el siguiente estado de
cuenta bancario, después de saldar la deuda:
Estimado cliente por su excelente manejo en su cuenta, se le ha ampliado
su limite de crédito al doble; le
invitamos a seguir disfrutando las estupendas promociones y el prestigio de
usar la tarjeta más aceptada en el mundo.
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