
Osvaldo despertó en el vagón del metro. Se sorprendió de encontrarlo vacío, recordaba ir pestañeando en el asiento, rodeado de una multitud de pasajeros en la hora pico. Las paredes blancas del vagón le deslumbran, afuera en el túnel todo es oscuridad, solo se escucha el silbido del tren al viajar a gran velocidad y el traqueteo natural de los vagones.
Mira en su muñeca preguntándose por la hora, descubre su reloj parado a las doce. Necesita una respuesta a tan confusa situación, necesita bajar, quizá algún guardia pueda aclararle que le paso.
El tren frena, va entrando en una estación, no reconoce el nombre ni el color de la línea.
Se para en la puerta, listo para bajar. Pero descubre que no viajaba solo, alguien dormía en un asiento del otro lado del vagón. Se despierta alterado, mira a su rededor y se levanta corriendo, sale justo cuando suena el timbre y las puertas se cierran.
El tren reanuda su marcha y dentro de este Osvaldo, pasmado, mira pasar la estación, después de verse a si mismo salir y alejarse por el anden, cuando el se ha quedado en el tren.
Mira en su muñeca preguntándose por la hora, descubre su reloj parado a las doce. Necesita una respuesta a tan confusa situación, necesita bajar, quizá algún guardia pueda aclararle que le paso.
El tren frena, va entrando en una estación, no reconoce el nombre ni el color de la línea.
Se para en la puerta, listo para bajar. Pero descubre que no viajaba solo, alguien dormía en un asiento del otro lado del vagón. Se despierta alterado, mira a su rededor y se levanta corriendo, sale justo cuando suena el timbre y las puertas se cierran.
El tren reanuda su marcha y dentro de este Osvaldo, pasmado, mira pasar la estación, después de verse a si mismo salir y alejarse por el anden, cuando el se ha quedado en el tren.
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