Ir al contenido principal

EL CUIDADO DE LOS OJOS


“Es inconcebible” pensaba Selene. “Nadie puede tomar este equipo obsoleto y llevarlo a la bodega”.  Ella tiene que cargar las cajas, subirlas al elevador y llevarlas hasta el sótano.

Mientras desciende dentro de la cabina, rodeada de monitores, teclados y CPU´s Selene piensa en como pudo llegar a tal grado la escases de mano de obra que se ve obligada ella, una ingeniera en sistemas, líder de proyecto y jefa de departamento, a hacer el trabajo pesado que le correspondería a sus subordinados.
No es que le canse cargar todo el equipo, siente que nadie la respeta allí, pareciera  que solo es una máquina más en esta compañía.
Selene se ve el rostro en el espejo de la cabina: se lleva la mano a las arrugas junto a los ojos, con preocupación constata que la crema que se aplica todas las noches no esta desapareciendo su resequedad en la piel.
Las puertas del elevador se abren en el nivel del sótano, tampoco allí hay nadie que le pueda ayudar. Bloquea el cierre de la puerta del elevador con una caja y sale a buscar la plataforma de carga.
Selene recorre los pasillos del sótano jalando la plataforma, buscando un lugar donde colocar su carga entre muebles en desuso, archiveros, cajas apiladas y cubiertas de polvo.
En un rincón de la bodega encuentra una caja que extrañamente le llama la atención: de madera, dos metros de largo, sesenta centímetros de ancho y sesenta de alto, cubierta con caracteres japoneses. Se acerca con curiosidad, puede ver las cintas de embalaje rotas y entre la escritura japonesa aparece en letras occidentales su propio nombre: “Selene”.
Su siguiente recuerdo es estar frente al espejo del baño de empleadas untándose crema para la resequedad de los ojos.
Esa noche y muchas otras más soñara que abrió la caja y se vio a si misma en ella. Una versión gastada y obsoleta de Selene, sus defectos más visibles eran las profundas grietas en la reseca piel sintética alrededor de los ojos. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

RESEÑA: CRIMEN Y CASTIGO

Normalmente escribo la reseña de un libro a los pocos días de terminar su lectura, cuando en la memoria están frescos todos los detalles de la trama. En el caso de “Crimen y Castigo” no es así; han pasado semanas desde que deje el volumen de 476 páginas. Es necesario alejarse un poco de esta obra para apreciarla en su justa dimensión. Crimen y Castigo de F.M. Dostoievski, es la historia de Rodión Romanovich Raskolnikov; ex estudiante de leyes en la ciudad de San Petersburgo en los años alrededor de 1860. Rodion es solitario, meditabundo, orgulloso e irascible; vive en una diminuta habitación que le renta la madre de su prometida, la cual falleció tiempo atrás. Frustrado, viviendo con tantas restricciones, casi sin comer, la salud de Raskolnikov va mermando, mientras elabora planes. En esta situación Rodion tiene un encuentro que parece trivial, pero tendrá enorme importancia en su futuro: En una taberna conoce a Marmeladov, un ex funcionario alcohólico quien le cuenta su tri...

THEODORE STURGEON

Una de las primeras tareas que tiene aquel que desea aprender consiste en buscar un maestro. Aquel quien le brinde conocimiento, sabiduría, un camino y una meta. Como escritor encontré en Theodore Sturgeon a mi primer y mas admirado maestro. “Estaba hermoso en la cama de ella. Cuando hay interés, cuando hay amor, cuando se atesora a alguien, puede contemplarse al amado dormido como se contempla todo, cualquier cosa: su risa, sus labios fruncidos, una mirada incluso ausente; una zancada, el sol enredado en un mechón de pelo; una bufonada o un gesto: incluso la inmovilidad, incluso el sueño”. (Sturgeon Theodore, “Cuando hay interés, cuando hay amor”; Lo mejor de Fantasy & Science Fiction. Ediciones Martínez Roca, España, 1976) La mejor manera de conocer un escritor es a través de su obra, la única manera de hacerle justicia a un maestro como Theodore Sturgeon sería por medio de sus cuentos y novelas; estas dicen más de lo que yo podría decirles. El párrafo de arriba es el inicio del ...

ENSOÑACION

Subiendo los escalones rumbo a la casa, Jonás se detiene un momento a recuperar el aliento. Mira hacia el horizonte montañoso y ve el atardecer. Las nubes se inflaman con la luz del Sol en esplendorosos tonoso dorados, un cielo azul puro y cristalino rodea las nubes mientras las sombras de la noche se extienden por doquier. Extasiado Jonás deja volar su imaginación y se ve a sí mismo al timón de un velero, el viento en el rostro el aroma salino del mar con la proa dirigida al horizonte sin final. Por la ventana de la casa escapa el sonid de alguien tosiendo. Eso saca a Jonás de su ensoñación y apresura los últimos pasos para llegar a la puerta. Antes de abrir no puede evitar voltear de nuevo y prometerse a sí mismo: Algún día volveré, espérame mar color turquesa, espérame tempestad, algún día volveremos a encontrarnos.